miércoles

“Naranjas y limones” de Julio Romero de Torres (Mujeres en la pintura, mujeres sensuales) 8-9

En pintura siempre se ha pretendido que la persona que admira un cuadro pueda percibir, con todos sus sentidos, esos elementos diferenciadores y personales de cada mujer, u hombre, representados en el cuadro.
Una persona sensual se relaciona con su entorno de una manera muy especial, saborea y se deleita con lo que está viviendo y esto lo transmite a los que le rodean. Un paisaje, una comida, los olores, el arte, la música, en resumen todo lo que ve, día a día, lo admira con complacencia y esto lo transfiere en forma de sensualidad a su admirador. Muchas veces hemos oído de alguien que no es precisamente una persona bonita pero sí muy atractiva porque es muy sensual.
Veamos algunos ejemplos de lo que los pintores han considerado que debían presentar en sus cuadros para expresar la sensualidad.
Naranjas y limones (1928). Museo Julio Romero de Torres, Córdoba
Museo Julio Romero de Torres, Córdoba
“Naranjas y limones 
(Julio Romero de Torres, 1927) 
El cuadro está realizado en un momento en que los bodegones están de moda, el pintor, ya en plena madurez artística, realiza varios cuadros sobre el mismo tema. No obstante aporta dos singularidades, de una parte confiere a la fruta un papel estelar en el cuadro y de la otra elimina la frialdad de las flores y la inexpresividad de las frutas y añade sensualidad a los bodegones con la utilización del desnudo y del erotismo.
La joven sostiene con sus brazos y entre sus pechos desnudos, un puñado de naranjas para dar contrapunto al título elegido.
La otra es una exaltación de la vida y la sensualidad; como un canto de rebeldía por los momentos de salud que atravesaba el pintor. Sin embargo la obra se tomó como una provocación por las personas más reaccionarias de la época.
El cuadro fue expuesto en el pabellón de la Casa de Córdoba en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929.
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