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Valencia: últimos días para disfrutar de una actividad única

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El día 8 de enero de 2017 finaliza, en el Centro Cultural Bancaja, la exposición antológica de uno de los movimientos pictóricos más singulares de los años 60-80 en Valencia.
Fundación Bancaja, con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, presenta la antología más completa realizada hasta la fecha del Equipo Crónica.
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(El intruso, serie Guernica)

Equipo Crónica y Estampa Popular de Valencia (1964-1981)

A finales delos años cincuenta apareció en España un movimiento de artistas jóvenes guiados por tres objetivos firmes amparados en el realismo imperante en la época:  el deseo de combatir la dictadura de Franco, la defensa de un ideal realista y la reivindicación de la “estampa”, como un valor económico de expresión, que permitiera una mayor difusión de sus trabajos.
Se estaba produciendo un fenómeno de carácter general y profundo, enmarcado en una nueva poética realista, que abarcaba también a la literatura, el teatro y el cine, lo  que favoreció su rápido desarrollo.
El movimiento que mejor ilustra este momento fue Estampa Popular, un colectivo que tenía como objetivo acercar el arte a la calle y ser un elemento de agitación política y social.
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En principio, un grupo de artistas valencianos, habían defendido la idea de trabajar en común en dos proyectos paralelos. El primero era la creación de un grupo valenciano de Estampa Popular: Estampa Popular de Valencia. El segundo la formación de un grupo de artistas dispuestos a trabajar en equipo.
El primero se concebía como una asociación amplia y flexible, adscrita a la Estampa Popular española, aunque funcionando con total autonomía y desde unos presupuestos teóricos profundamente diferentes.
El segundo proyecto aspiraba a crear un grupo restringido y muy cohesionado: un equipo. Se inspiraba en el funcionamiento de algunos precedentes, especialmente el Equipo 57.

«Por rebelde» -Rafael Solbes (1964) Linograbado b/n sobre papel
(«Por rebelde» -Rafael Solbes (1964) Linograbado b/n sobre papel)
La primera de las exposiciones de Estampa Popular de Valencia se realizó en octubre de 1964 y en ella participaron ocho artistas, entre los que estaban Solbes, Toledo y Valdés. Entretanto, un proyecto paralelo de crear un equipo tomó cuerpo en una exposición de tanteo que se mostró en el Ateneo Mercantil de Valencia y en noviembre de ese mismo año a raíz de ese encuentro, el grupo formado por Rafael Solbes 1940-1981), Manolo Valdés (1942) y Joan Antoni Toledo (1940-1995), en diciembre de 1964, publicaron un manifiesto en el que anunciaban que adoptaban el nombre de Equipo Crónica.
El Equipo Crónica se diferenciará del grupo Estampa Popular Valenciana por el uso de una temática más amplia e iban a estar amparados bajo un nombre colectivo, decidiendo disolver la personalidad del artista, valiéndose de la pintura y con una gran influencia del movimiento Pop. Su actividad creadora quedó vinculada a la realidad sociopolítica española de la época.
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(Rafael Solbes y Manuel Valdés)
Del grupo más numeroso que inició Estampa Popular de Valencia, sólo fueron tres los que se atrevieron a asumir las premisas de funcionamiento. Rafael Solbes, Joan Antoni Toledo y Manuel Valdés, quienes se integraron para formar el Equipo Crónica. Empezaron a trabajar juntos, en el estudio de la calle Dr. Sumsi (donde trabajaba Manuel Valdés) entre noviembre y diciembre de 1964. Pero poco después Toledo fue llamado a hacer el servicio militar y cuando terminó el periodo inicial de instrucción y empezó a disponer de algún tiempo para pintar se puso a hacerlo por su cuenta y ya no volvió al estudio de Equipo Crónica. No hubo ningún acto formal de separación, pero a finales de 1965 hubo una exposición individual del Equipo Crónica en la ciudad italiana de Reggio Emilia, y  en el catálogo Toledo ya no figura como miembro del Equipo.
Joan Antoni Toledo abandonaría el grupo en 1966 para seguir un camino en solitario centrado, sobre todo, en sus trabajos de serigrafía; al cabo de una década volvería a la pintura con nuevos ánimos y una temática renovada.
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La Exposición: 
La exposición la conforman más de 165 obras que proceden de instituciones públicas y privadas como la Fundación Bancaja, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Artium – Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo Vitoria Gasteiz, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Juan March, Universitat de València, IVAM, Galería Helga de Alvear, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Fundación Bancaria “la Caixa”, Diputació de València, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), Museo de Bellas Artes de Valencia, Ayuntamiento de Valencia, Galería del Palau, Galería Guillermo de Osma y la Fundación Anzo, además de colecciones privadas como las de Guillermo Caballero de Luján, Colección Azcona y Colección Mariano Yera, entre otras.
En relación al Equipo Crónica el comisario de la exposición los definía diciendo:
"No solo hablaban en común, el uno por el otro, sino que pintaban en común, en contra de la tradición dominante…… deseaban hablar de la sociedad, hablar del mundo que los rodeaba".
Estructura de la exposición
El trabajo en equipo, debatiendo y consensuando cada decisión, llevó a Equipo Crónica a articular su trabajo como una sucesión de proyectos que se materializaban en series de cuadros de extensión variable. La estructura de esta exposición reproduce la articulación serial decidida por los artistas:
La primera serie, La recuperación (1967-68), alude a la utilización que el régimen franquista hizo de la pintura española del “Siglo de Oro”. Guernica 69 (1969) ironiza con el proyecto del Gobierno español de recuperar el cuadro de Picasso, custodiado en el MoMA.
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(La visita, 1969)
(Cuando Franco quiso comprar el “Guernica”…
Alguna mente poco avezada a tratar con artistas de izquierda pensó en el Guernica. Estaba en el MOMA de New York! ¿Y si lo pedimos? ¿Al fin y al cabo es “nuestro”? “¡lo pagó un gobierno español aunque fuera rojo!” De todos modos hay que preguntarlo al Caudillo, no fuera que se cabree…¡ Y se lo preguntaron! Y Franco, poco interesado por el arte, ¡dijo que si!... Las negociaciones se hicieron con cautela, secretismo y sin luz ni taquígrafos. ¡El viejo pintor comunista no iba a claudicar ante el dictadorzuelo! Naturalmente todo iba abocado a un gran fracaso… Las negociaciones se filtraron y aunque la prensa del régimen no dijo nada,  los jóvenes artistas del Equipo Crónica se enteraron…
-          ¡No puede ser! ¿quieren prostituir al Guernica en este museo de mierda? ¡Ni hablar!
-          Bueno, ¿Qué podemos hacer?... ¿Un manifiesto en contra?
-          -Ni se te ocurra…
¡El resultado fue este cuadro maravilloso! Lo titularon “El intruso”.)
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(La factoría y yo, 1970)
Autopsia de un oficio (1970) aborda la actividad del pintor nutriéndose de la iconografía de Las Meninas, mientras Policía y cultura (1971) trata la ambigüedad de las vanguardias artísticas ante las realidades de la represión política. La pintura, entendida como un mundo aparte regido por sus propias reglas, es el tema de la Serie negra (1972), que se inspira en el cine negro.
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(Pintar es como golpear, 1972)
En los Encuentros de Pamplona de 1972, Equipo Crónica distribuyó entre el público una escultura múltiple titulada “Espectador de espectadores” para denunciar el falso clima de libertad del festival. El contacto con las neovanguardias de la época y su búsqueda de medios inmateriales de expresión le llevó a reivindicar polémicamente la figura del artista como trabajador manual, frente a la del artista-shaman. Tanto Retratos, bodegones y paisajes (1972-73), como una pequeña sucesión de series cortas que se resumen en la muestra bajo el título A vueltas con la pintura (1973-74), desarrollan esa reflexión.
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(Lápices. 1975)
El cartel se presentó en la Bienal de París de 1973. Planteaba la indefinición de los límites entre arte político y panfleto, yuxtaponiendo imágenes de carteles de la Guerra Civil y del arte de las vanguardias históricas. El paredón conmemora las últimas ejecuciones del franquismo realizadas el 27 de septiembre de 1975. A su vez, La trama (1976) es un ejercicio de pintura de historia, que recrea ficticiamente la biografía oficial del dictador recientemente fallecido.
(Serie el billar: Un bosue maravilloso, 1977)
La partida de billar (1977) propone otra metáfora de la actividad pictórica: ambas disciplinas están regidas por normas complejas y requieren habilidad técnica, aunque el azar juega un papel importante en ambas. Paisajes urbanos (1978-79) se centra en la vida en la ciudad, mientras Los viajes (1979-80) propone una nueva reflexión sobre la relación entre ver y hacer pintura. La inmersión en la pintura viene impulsada por el sentimiento de desencanto que los primeros años de la Transición producen en la izquierda cultural española y que se explicita en Crónica de la transición (1980-81). En el verano de 1981 el Equipo comenzó Lo público y lo privado, una serie que quedó truncada por la muerte de Solbes en noviembre de ese mismo año.
Estampa Popular de Valencia (1964-1968)
Esa primera manifestación pública de Estampa Popular de Valencia fue una muestra en el Seminario Metropolitano, en Moncada (Valencia), que se inauguró en octubre de 1964. La sede puede resultar extraña. De hecho, no fue fruto de una decisión planeada, sino de una ocasión que surgió inesperadamente por iniciativa de un grupo de alumnos del seminario. Conviene recordar que estamos hablando de los primeros años del Concilio Vaticano II y que algunos sectores de la Iglesia española estaban poniendo profundamente en cuestión la alianza con el régimen franquista. Antes de que acabara 1964 se hicieron otras tres exposiciones: en la Facultad de Medicina, en la de Filosofía y Letras, y en un centro cultural de Cullera.
A comienzos de 1965 comenzó a prevalecer, dentro del grupo de Estampa Popular de Valencia, la impresión de que el balance de las exposiciones realizadas era poco alentador. Se discutió y se llegó a la conclusión de que había que ir sustituyendo los medios inicialmente imaginados (estampas, generalmente linografías, hechas artesanalmente para ser expuestas en público y vendidas a precios baratos) y recurrir a la impresión industrial en offset, aumentando el número de ejemplares, bajando los precios y buscando otros modos de distribución. Fue así como Estampa Popular de Valencia dejó de hacer exposiciones como tal (aunque sus miembros siguieron todavía tomando parte en algunas exposiciones generales de Estampa Popular española).
(Calendario de 1966) 
El nuevo tipo de producción se concretó en dos proyectos elaborados: un calendario y una serie de tarjetas postales. Su distribución y venta se hicieron por acuerdo con la librería Concret Llibres y con la distribuidora asociada a esa librería, Guardamar, dos empresas creadas recientemente en Valencia que se habían especializado en la distribución y venta de libros en catalán. También en ese frente el resultado fue poco alentador. El primer trabajo colectivo, el calendario de 1966, se vendió lentamente en la misma librería Concret, que tenía un pequeño público muy motivado y fiel, pero no hubo manera de que se vendiera en otros lugares. Sobraron muchos ejemplares. El experimento se repitió el año siguiente, con un calendario para 1967 y finalmente de nuevo con otro para 1968. Este último, en lugar de imprimirse, se estampó en serigrafía, con un número de ejemplares menor. Fue la última actividad de Estampa Popular de Valencia.
Foto: Eva M. Rosúa.
                                      



Junto a la exposición se editará un catálogo con textos de Michèle Dalmace, Valeriano Bozal y Tomàs Llorens. Bozal y Llorens compartieron aquellos años con Equipo Crónica, por lo que sus textos revisarán la relación vivida, así como la perspectiva histórica y el contexto teórico que les preocupaba e inspiraba sus creaciones.

Revista NOVA DIMENSIÔ - València- Espanya